'Partido genial'

EL artículo original se ha publicado en la web de El Periòdico

En un frío vestuario leridano, Benito Floro abroncó a sus jugadores: "¡Que sois el Real Madrid, joder!". Años después, en plena hecatombe galáctica, Casillas reinterpretó la esencia del madridismo con otra versión del mismo aserto: "¡Que somos el Madrid, coño!". Estas frases pronunciadas en días de máxima tensión desnudan el ideario del juego blanco: la simbiosis entre identidad y genitales, combinación de his-
pánica raíz.
La primera propuesta de Juande Ramos ha maltratado uno de esos principios, pues solo ha tenido en cuenta la parte genital (echarle huevos), despreciando la faceta identitaria, lo que convierte al Madrid en una vulgaridad futbolística sin matices, salvo el de los atributos glandulares. También Juande ha pronunciado una frase para su epitafio: "Hemos hecho lo que hemos podido". En otro equipo sería suficiente; en el Madrid es un insulto a la línea genealógica que nace en Di Stefano y llega hasta Raúl pasando por Butragueño, Zidane y nueve Copas de Europa. Si el Madrid ha de jugar como en el Camp Nou, sobran Huntelaar, Higuaín, Guti e incluso Raúl y su omnipresencia; si el objetivo de los delanteros blancos se reduce a marcar a los defensores rivales, Casillas y 10 defensas lo harían mejor, aunque es dudoso que vayan a poder imitar siempre al Numancia. Sus aficionados no lo permitirán por más que Real Madrid TV intentara "vender" ayer que lo de Juande "fue una exhibición de juego". No especificaron a qué juego se referían.
Hace demasiado tiempo que ante la dicotomía entre fútbol y escudo, el Madrid optó por la épica ante el aplauso de sus botafumeiros, sin caer en la cuenta de que la épica no sirve para vestirse por los pies. Degradado el juego a la mínima expresión, ha reconvertido su objetivo en no ser goleado por el Barça, lo que casa mal con los aires de superioridad de su entorno mediático, que ya no sabe qué inventar para resucitar a este enfermo. El próximo salvavidas será la Décima, eterno grial de un equipo con la identidad reducida a sus genitales.