El ‘pato cojo’ blaugrana

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Hay dos hechos indiscutibles: Florentino Pérez ha reaparecido con energía exuberante y Joan Laporta se enfrenta a su último ejercicio presidencial. La combinación no parece, a primera vista, demasiado idónea para el mandatario blaugrana, pues tiene ciertos visos de lo ocurrido en 2003, pero al revés. En aquel momento,

Florentino y su concepto galáctico ya habían tocado techo y emprendían una caída que resultaría aparatosa en todos los sentidos. Laporta emergió entonces con una energía desbordante, irremediablemente dispuesto a torcer el rumbo de una entidad catatónica e implantar el círculo virtuoso. Lo ha conseguido, pese a los accidentes de la ruta que sembraron el camino de cadáveres y peripecias. El triunfo del modelo ha sido aplastante.

¿Puede ocurrir ahora al revés? Algunas ideas apuntan a ello, pero otras lo desmienten. Hoy, Florentino aparece como renacido de las cenizas, todavía más convencido si cabe de que su modelo galáctico es el idóneo. Quienes dudan de ello –entre los que hay bastantes madridistas, según confesión propia– argumentan que repetir las mismas actuaciones augura obtener idénticos resultados. Florentino opina lo mismo, pero al revés: si triunfé una vez con este modelo, volveré a triunfar. La diferencia estriba en que Florentino cree que triunfó porque olvida sus tres últimos y catastróficos años, mientras sus críticos los recuerdan con lucidez.

Enfrente, Laporta es un presidente ‘pato cojo’. Así llaman en Estados Unidos al presidente que termina sus dos mandatos, pues la experiencia les enseñó que ese último año sin posibilidad de reelección es proclive al error, cuando no al adorno narcisista. Laporta aún posee el hoy, pero ya no el mañana, así que podría pecar, aparte de esa palabrería que le pierde, de tomar decisiones que alejen al club del rumbo correcto. Pero también puede acertar y en eso confío: si quiere y se olvida del espejo y del rival puede centrarse en mantener el rumbo virtuoso del modelo. Profundizar en la expansión universal del Barça, para que no quede encerrado sólo entre las cuatro paredes catalanas; perfeccionar el encaje de la cantera con los fichajes potentes; dar otro paso más en el concepto de club solidario; y concentrar el objetivo en el éxito sostenible, para lo que debe ponerse al servicio de Guardiola y no al revés. Sería su último gran servicio al Barça.