Xavi, al que queríamos traspasar...

El artículo original se puede leer en la web del Sport

Nunca habrá espacio suficiente para agradecerle a la selección española lo que hizo el pasado verano por Xavi. La Eurocopa sirvió para muchas cosas, pero quizás la principal fue transformar a un jugador espléndido en un fenómeno mundial, reconvertir a un pelotero tímido en un referente indiscutible. No hace ni quince meses silbábamos a Xavi. Los foros de internet le querían traspasar al Manchester United y en las gradas del Camp Nou se gritaba que Xavi apenas era un canterano sin personalidad, servil ante Deco y Ronaldinho, seguidista de la autocomplacencia instalada en el vestuario en cuanto el portugués instauró el (D) ecosistema y Rijkaard permitió que el equipo se deslizara por el camino del “dolce fare niente”. Incluso discutíamos sobre el estilo porque aquello ya no era un rondo, sino un partido de balonmano, con el balón circulando en horizontal a la espera que algún delantero acertara a desmarcarse, a esprintar o simplemente a moverse.

La culpa se la atribuíamos a Xavi aunque los responsables eran otros. Xavi, en realidad, no daba abasto en aquel equipo adormecido. Bajaba hasta el borde del área a recoger el balón de Valdés, cruzaba cincuenta metros sorteando rivales y encontraba un panorama de compañeros levitando, cada cual pensando en lo suyo, incapaces de tirar un desmarque, pero reclamando el balón al pie. Y tras perderlo, a correr hacia atrás para ayudar a sus defensas y vuelta a empezar. Xavi era el aguador del equipo y a la vez tenía que interpretar otros diez papeles, con lo que el resultado fue aquella debacle sonora, una bofetada en el rostro del barcelonismo ilusionado.
Llegó la Eurocopa y Luis Aragonés puso sentido común: un mediocentro barrendero (Senna) cubriendo las espaldas, Xavi por delante con autoridad y liderazgo y compañeros con ganas de asociarse, voluntad de defender y ansias ofensivas. Ya conocemos el resultado triunfal para la selección y también para Xavi, que desde entonces no ha cesado de encadenar actuaciones gloriosas, interpretando cada vez mejor fútbol y sumando títulos colectivos e individuales y reconocimiento mundial. Guardiola supo ver aquella transformación prodigiosa y la implantó desde el primer día en el Barça, incluso adelantando aún más a Xavi, que ya es hoy el principal paradigma del centrocampista creativo en el mundo. Y hace un año dudábamos de él...